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News for Southeastern Arizona, provided by the University of Arizona School of Journalism

Los afroamericanos y los latinos enfrentan encarcelaciones más considerables

Las fotos del fichaje de individuos registrados en el Condado de Pima de febrero a septiembre de 2017 demuestran una composición racial que es muy latina y afroamericana. (La foto es cortesía del Departamento del Alguacil del Condado de Pima)

Traducido por Javier Aispuro

A nivel nacional, por cada persona blanca encarcelada, aproximadamente cinco personas negras lo son, según el Proyecto de Condenas.

En Arizona, esas proporciones son similares para los afroamericanos, con hispanos encarcelados aproximadamente el doble que los anglosajones.

Sin embargo, los datos de la Oficina del Censo de los Estados Unidos muestran que las personas de etnicidad afroamericana solo ocupan alrededor del 5 por ciento de la población total del estado y los hispanos o latinos representan aproximadamente el 31 por ciento.

En un informe de laUnión Americana de Libertades Civiles, “los delincuentes afroamericanos y latinos condenados en los tribunales estatales y federales se enfrentan a probabilidades significativamente mayores de encarcelamiento que los delincuentes anglosajones en una situación similar”. Además, en algunas jurisdicciones, es posible que “reciban condenas más largas que sus contrapartes anglosajonas”.

Ashley Nellis, una analista de investigación superior del Proyecto de Condenas dijo que, de acuerdo con los datos de Arizona, la tasa de encarcelamiento de anglosajones por cada 100,000 personas en Arizona, 444 serán encarcelados. La tasa de encarcelamiento de afroamericanos es de 2.126 y la tasa de encarcelamiento de hispanos es de 842.

“Hay tantos números desproporcionados en prisión en comparación con la población de nuestro estado”, explicó Donna Leone Hamm, directora de Middle Ground Prison Reform en Tempe, Arizona.

Según Hamm, la mayoría de policías que arrestan son anglosajones, que luego envían casos, en su mayoría, a fiscales anglosajones, que luego son enviados a jueces anglosajones que condenan a personas de manera concertada con los fiscales anglosajones por cualquier acuerdo de culpabilidad. Ella agrega que los jurados en su mayoría son anglosajones, incluso en los estados donde hay una población mayor de afroamericanos.

Mientras que el 22 por ciento de la población del estado son mujeres de color, solo el 9 por ciento de las juezas de los tribunales estatales son mujeres de color, según datos de la Sociedad Estadounidense de Derecho y Política. Además, el 23 por ciento de los jueces de los tribunales estatales son hombres de color, mientras que para los hombres anglosajones el porcentaje es mucho mayor, con un 46 por ciento.

“El sistema desde la apertura hasta el final no es representativo de la población afroamericana y de la población minoritaria”, manifestó.

En los Estados Unidos, aproximadamente cuatro de cada diez personas son personas de color, pero representan menos de dos de cada diez jueces, según un informe de la Sociedad Estadounidense de Derecho y Política. Además, “los tribunales estatales manejan más del 90 por ciento del proceso judicial en los Estados Unidos”, menciona el informe.

Anteriormente, Hamm fue juez de un tribunal inferior en los condados de Coconino y Maricopa. Afirmó que, si hay una persona bien vestida delante de usted y alguien de pie en su camiseta y pantalones desaliñados, hay una característica subjetiva de lo que le sucede a la persona. “Como juez, ¿se supone que debes dejar eso de lado?, Pero ¿lo hacen en realidad? ¿Pueden hacerlo?” Expone Hamm.

Las consecuencias de no hacerlo se vuelven muy importantes a nivel de delito grave porque estás sentenciando a alguien a, potencialmente, estar en prisión por décadas. Hay una subjetividad que entra en juego y es algo contra lo que hay que protegerse, agrega Hamm.

Rebecca Fealk, coordinadora del programa para la oficina del Comité de Servicio de Amigos Estadounidenses en Arizona, escribió un informe con Caroline Isaacs relacionado con la penalización de drogas en Arizona. Fealk tiene una maestría en administración pública que recibió en la Universidad de Arizona.

La información del informe fue extraída de casos judiciales adquiridos del condado de Maricopa, el condado de Pima y el condado de Yavapai donde la “persona fue acusada de un delito relacionado con drogas y sentenciada al Departamento de Correcciones por al menos un delito relacionado con drogas”.

El informe encontró una tendencia que mostró que las personas de color que fueron acusadas y enviadas a prisión, permanecieron en prisión por más tiempo que las personas anglosajonas, según Fealk.

Graphic de Deborah Lee (Fuente: “Sentencia de drogas en Arizona: una receta para el fracaso”, Oficina de Arizona del Comité de Servicio de Amigos Estadounidenses).

Según el informe, la condena de prisión promedio en meses por un cargo de venta de marihuana sin condenas previas para una persona afroamericana fue de 43 meses. Mientras que, los anglosajones solo se les daba una sentencia promedio de 27.75 meses. Por lo general, los afroamericanos son “sentenciados a un 25% más por delitos de drogas en Arizona”, menciona el informe.

La disparidad en la duración de la condena es mucho más cercana a los cargos de posesión de metanfetamina con condenas anteriores: a los afroamericanos se les daba una sentencia de prisión promedio de 33.29 meses, mientras que a los anglosajones les daban 32.55 meses. Pero a pesar de que la brecha está más pequeña, se continúa retratando la disparidad existente entre los que son afroamericanos y los que son anglosajones.

¿Por qué sería este el caso?

No hay una respuesta concreta a esta pregunta, pero de acuerdo con Hamm, el túnel mayormente anglosajón que opera las cadenas a través del sistema de justicia juega un papel en esta disparidad racial y étnica en las condenas. “Si hubiera más diversidad en las posiciones oficiales, eso tendría un impacto significativo”, afirmó.

Para Fealk, la profunda historia de racismo sistémico hacia las personas de color, especialmente los afroamericanos, alimenta esta disparidad. “Nuestro delito de droga surgió del racismo”, expresó, “la marihuana no era ilegal hasta que los artistas del jazz comenzó a usarla, que era principalmente gente afroamericana”.

En Arizona, “solo se necesita un gramo de crack -lo cual las minorías usaban- y es igual a la penalidad de 12 gramos de cocaína en polvo, que es la droga que usan los anglosajones ricos de Hollywood”, dijo Fealk.

Deborah Lee es reportera de Arizona Sonora News, un servicio de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Arizona. La puede contactar en deborahlee@email.arizona.edu

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