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Aumento en la detención de inmigrantes: ¿Razonable o insensato?

El Centro de Detención en Eloy, ubicado en Eloy, Arizona, es un centro de detención de inmigración privado, propiedad y gestionada por CoreCivic, anteriormente denominada Corrections Corporation of America. Este centro de detención de inmigrantes es el tercero más grande en la nación con el mayor número de muertes. (Foto por: Elisabeth Morales/Arizona Sonora News)

Las paredes completamente blancas, las sillas, las mesas y los techos impactaron a Leah Sarat, profesora e investigadora de la Universidad Estatal de Arizona, cuando visitó por primera vez el centro de detención de inmigrantes privado en Eloy, Arizona.

Este sitio es el tercer centro de inmigración más grande en los Estados Unidos con 1.550 camas, y con el mayor número de muertes en la nación. Mientras que Sarat continuaba con su visita, entrevistó a inmigrantes, y cuestiono las normas alimenticias e higiénicas del centro.      

“Creo que el menú decía milanesa de pollo cuando estuve allí, era a un pedazo de carne relativamente delgado” comentó Sarat.  “Yo como de todo, pero esa comida estaba mala.  Era una sustancia un poco desagradable y no se sabía qué tipo de carne era”.        

Sarat también comentó que a las mujeres a veces se les da ropa interior manchada, y ella no es la única en criticar las condiciones de vida en Eloy y otros centros de detención.   

“Mmmm, ¿qué tanto tiempo tienes?”, preguntó Caroline Isaacs, directora del programa American Friends Service Committee, en la oficina de Tucson, una organización de cuáquero que promueve justicia y paz.
Los grupos defensores de inmigración dicen que no solo los estándares de vida plantean problemas, sino que también los planes del Presidente Trump de querer aumentar la detención de inmigrantes pueden ser físicamente problemáticos.     

Anualmente, cerca de 350.000 a 400.000 inmigrantes son colocados dentro del sistema de detención con una estancia media de aproximadamente 30 días.  Cada día, a nivel nacional, 34.000 camas están ocupadas debido a una cuota de camas promulgada por las leyes de apropiación del Congreso. Según el Centro Nacional de Justicia para Inmigrantes, ningún otro organismo de seguridad aparte del Departamento de Policía de Inmigración y Aduanas está sujeto a una cuota para sus detenidos.

“La inmigración es única en el sentido de que el gobierno federal, o el Congreso promulga a través del proceso de apropiación, que 34.000 camas deben estar ocupadas”, comentó Laurence Benenson, gerente de políticas y defensa para National Immigration Forum.  “Lo que dice Trump es que él tiene pensado aumentar los números significativamente. Y yo creo que se puede decir de forma conservadora, que él probablemente tendrá que por lo menos duplicar ese número, talvez incluso hasta triplicarlo, para poder detener y expulsar el número de inmigrantes que él desea”.

Los planes de Trump requerirán más fondos.  El presupuesto fiscal del Departamento de Seguridad Nacional de los EE.UU.  para el año 2017, permite que $2.2 mil millones se asignen al mantenimiento de 34.000 camas en los centros de detención de inmigrantes.  Actualmente, les cuesta a los contribuyentes cerca de $177 diarios por cada inmigrante, esto incluye los gastos de funcionamiento, que suma aproximadamente a $6 millones diarios, $42 millones semanales y $2.1mil millones anualmente.  Sin embargo, estas son las cifras del año pasado, antes de la promesa de Trump de expulsar a millones de traficantes de droga, pandilleros y delincuentes que han ingresado a los Estados Unidos ilegalmente.

Para poder duplicar el número de inmigrantes detenidos cada año, como desea Trump, costaría $12 millones diarios, $84 millones semanales y $4.2 mil millones anuales, al aumentar la cuota de camas de 34.000 a 68.000.  Estas cifras no incluyen la trasportación, ni los planes de Trump para comenzar a construir instalaciones para la detención de aún más inmigrantes. Para duplicar la cuota de camas, la administración de presidente Trump tendría que duplicar la cantidad de centros de detención de inmigrantes o ampliar las instalaciones existentes.  Actualmente hay más de 250 centros de detención de inmigrantes en todo los EE.UU.     

Trump declaró que detendrá y expulsará a los delincuentes, pero algunos temen que los inmigrantes puedan ser detenidos por algo tan pequeño, como el  conducir sin licencia o sin siquiera tener antecedentes penales.  

Una familia camina hacia su auto después de visitar un detenido en el Centro de Detención en Eloy. (Foto por: Elisabeth Morales/Arizona Sonora News)

Benenson considera que para que la administración de Trump consiga la cantidad de de centros de detención que necesitan en tan poco tiempo, tendrán que trabajar con los centros de detención operados por particulares, que también resulta ser problemático.
“Su primera prioridad es la ganancia, no la seguridad”, explicó Isaacs.       

Según Isaacs y Matthew Lowen (otro director del programa para AFSC de la oficina de Tucson), informan que, de las más de 250 instalaciones de detención de inmigrantes en los EE.UU., más de la mitad son del sector privado y seis de cada 10 camas de detención se encuentran en centros privados. 

Los centros privados ganan una tarifa por cada detenido por noche y su modelo comercial depende de la reducción de costos para poder retribuir ganancias a los accionistas. 

Esa reducción de costos regresa a las mismas tendencias consecuentes que vemos, y unos de los aspectos más preocupantes son la paga y la capacitación del personal”, comentó Isaacs.  “Debido al salario que ofrecen, emplean a personas que son menos dedicadas a su trabajo y no tienen la capacidad para manejar ciertas situaciones, y da como resultado estos modelos de problemas con abuso y mala gestión”.    

Comenta Isaacs que los temores incitados al público norteamericano, respecto a la idea de que los inmigrantes causan más delitos, utilizan más recursos y que están tomando más trabajos, no es nada más que una retórica vacía.      

“El penalizar algo que no presenta un peligro para la sociedad en este país es una práctica absolutamente inútil, y en este momento la única razón por la cual lo hacen, es para que estas empresas ganen dinero”, explicó. 

Mientras que las corporaciones de prisiones privadas obtienen una ganancia, los contribuyentes pagarán por la expansión de los centros de detención de inmigrantes fedérales y estatales.  Para detener a 11 millones de inmigrantes indocumentados antes de expulsarlos, a un ritmo más lento de 350.000 inmigrantes anualmente, esto costaría $65.1 mil millones en un lapso de 31 años para destituirlos a todos, y a un ritmo más rápido de 450.000 inmigrantes anualmente, costaría $50.4 mil millones en un lapso de 24 años.

Sin embargo, si Trump quisiera detener a 11 millones de inmigrantes indocumentados dentro de su presidencia de ocho años, tendría que hacerlo al ritmo de 1.375.000 inmigrantes anualmente a un costo de $243.4 mil millones de dólares anualmente, es bastante más que el presupuesto de $2.2 mil millones de dólares asignado para mantener las camas de detención. (Según el informe del 2015  por el Instituto de Normas de Migración, solo hay 820.000 inmigrantes indocumentados en los EE.UU. con sanciones penales).    

Estos números que se proyectan cubren únicamente los costos necesarios para detener a 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en las sombras de los EE.UU.  – no incluye los costos de la transportación de los inmigrantes, o los costos para construir/la expansión de los centros de detención de inmigrantes.

“Son muchos recursos y dinero malgastados para alguien que fácilmente podría estar viviendo en la comunidad con su familia, trabajando en la construcción, o trabajando en la agricultura”, comentó Benenson.  “Simplemente no tiene sentido”.

Elisabeth Morales es reportera para Arizona Sonora News, un servicio de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Arizona. La puede contactar en moralese@email.arizona.edu

 

Traducido por: Darcy Román-Félix